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marzo, 2007
Too fat, can´t fly
- 30 marzo //
- Publicado en Libros, Perdiendo el tiempo //
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Rebuscaba entre una montaña de cuadernos de la conocida marca que usaban Hemingway y Matisse. Quería, ¡necesitaba! el de gramaje alto. ¡Mierda! No estaba. Había docenas de cuadernos en la tienda y ninguno era el que buscaba. ¿Seguro? Gruñí como las locas que murmuran entre dientes, miré a ambos lados sospechosamente y le quité el plástico a un cuaderno para cercionarme de que no era. No era. Se lo quité a unos cuantos más, y a otros… hasta que el segurata se acercó a ver qué cojones hacía tanto rato metida detrás de unos cuadernos. Tengo mala suerte en las tiendas. Cuando no me confunden con una dependienta y me dan un pantalón de la talla 40 para que les lleve la 42, me ven como una choriza a punto de delinquir.
Después de sembrar el caos entre los cuadernos, cogí un libro cualquiera para disimular. Too fat, can´t fly, se titulaba. Parecía la voz de mi conciencia. No podía haber cogido el de Leyendas finlandesas, no. Estaba hecho polvo. Y encima en inglés. Le eché un vistazo al libro como si me interesara, mirando de reojo al segurata, que seguía con los brazos en jarras junto a los cuadernos. ¡Ey! De repente me interesó. ¡Salía un Superman obeso, y-y luchadores enmascarados, y-y-y el increíble hombre-pollo, y perros y gatos apalizándose!
En Too fat, can´t fly, de Yuko Kondo, hay ilustraciones coloristas, vitalistas y alienantes, tipos enmascarados, gente gorda, bocas llenas de dientes, y tres historietas cortas de superhéroes. El primero, un superhéroe bulímico; otro, el afamado hombre pollo; y el tercero, un Superman gordo y perezoso incapaz de salvar al mundo.
Con tanto chocolate llevo el mismo camino. Pero sin superpoderes. Too fat, can´t fly.
¡Buen día a todos!
Catwoman, menos es más
- 28 marzo //
- Publicado en Superhéroes para dummies //
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Algún brillante ideólogo ha puesto en el V*ps de Zaragoza un par de baldas dedicadas a tebeos y lo ha llamado “el rincón del cómic”. Y el séptimo día descansaría o algo. Hay unos pocos Jimmy Corrigan, saldos de Norma y toneladas de ejemplares de La (infecta) Hora bruja, cosa que no es de extrañar porque vaya birria de cómic. Encontré dos números de Catwoman, de Ed Brubaker, que por razones socioeconómicas escondí entre los de La Hora bruja que probablemente nadie miraría.
Lo estoy pasando muy bien con esta Catwoman detectivesca, de aspecto madonniano y moderadamente golfa. Ed Brubaker entretiene mucho más con estos guiones de género negro que con sus historias underground de Lowlife, que son un peñazo.
Después de leer la lucha entre Hulka y Titania y a pesar de los hilarantes guiones de Slott terminé cansada de supertetonas mamporreras con poca sesera.
Afortunadamente, Catwoman es una heroína muy distinta a la verdosa Hulka. La primera, con su ajustado mono negro, saltando por los tejados, ágil, esbelta, ambigua, sembrando incertidumbre; y la otra, en bañador y zapatillas, superchola, superbestiaja, repartiendo hostias como panes, con la elegancia de un rinoceronte y sin mayor misterio que el de por qué no se rompe la nariz con sus propios pechos cuando corre. Y encima abogada.
Y es que en algunas ocasiones, aunque no os lo creáis, menos es más.

¡Buen día a todos!
Los he tenido mejores
- 26 marzo //
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El futuro de los cómics
- 22 marzo //
- Publicado en Futuro imperfecto //
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No sé si conocéis la historia de John Titor, el viajero del tiempo que, durante los años 2000 y 2001, dejó mensajes en foros de internet asegurando provenir futuro. Decía que era un soldado del año 2036 con la misión de encontrar un ordenador IBM 5100 en el año 1975. Ahí es nada. Auguró, con poco tino, acontecimientos como una guerra civil en EEUU (2004-2008), que los Juegos Olímpicos de 2004 serían los últimos de la historia, y la futurible Tercera Guerra Mundial que, según él, tendrá lugar en el 2015. De momento se ha lucido en sus predicciones y que siga…
Por si no teníamos bastante con el locuaz crononauta, en 2005 apareció otro llamado Ethan Titor, de profesión cronohistoriador, cuyo objetivo era encontrar a John Titor. John Titor, tanto hablar y augurar, se había buscado problemas en su tiempo (y eso que no daba una) y al regresar lo enchironaron. Fue rescatado de prisión por algún anónimo simpatizante y, con la ayuda de otra máquina del tiempo que en esa época debe de haberlas a porrillo, desapareció.
A Ethan Titor, no se sabe muy bien por qué, le estaba permitido llevar a una persona de este tiempo al futuro y eligió a un tal Erik Hanselmann. Este mozo alemán desapareció una semana, y después regresó contando que había estado cinco años en el futuro y que volvía para llevarse a su novia allá. Yendo y viniendo del futuro como Pedro por su casa.
En definitiva, que Erik se había pegado, según él, cinco largos años en el futuro, viviendo la vida loca, recibiendo formación militar y montañera (sabed que el hemisferio norte de la tierra sufrirá una glaciación) y estudiando para ganarse las lentejas como cronohistoriador. O, mucho más creíble, endrogado en una esquina soñando todo esto. Mientras, para su novia transcurría una semana convencional, currando sabediós si de pizzera, preguntándose dónde cojones se habría metido Erik toda la semana, y encima con la regla.
Y todo esto, para contar que Erik Hanselmann, el alemán enamorado que vino del futuro a buscar a su novia porque el amor es lo más grande, explicó en una entrevista (vía messenger y en un sospechosamente perfecto castellano) que los cómics serán muy populares en el futuro.
¿Ves, Pedro? Que igual la cosa no está tan malita… El alemán podía haber especificado un poco más; si van a tardar más de un año en resucitar al Capitán América, si se van a solucionar los errores editoriales en España, si serán más baratos los tebeos en el futuro (aquí es cuando me recordáis que ya son baratos), si seguirán siendo en papel o si se cotizará al alza el pestiño de La hora bruja. Por tirarla ya o esperar un poco.
En fin, que en un futuro de glaciación, se tiene que estar de puta madre en casa leyendo tebeos. O soñando con viajes en el tiempo.
Algunos libros entretenidos, más de ficción que de ciencia, por si os habéis quedado con ganas de más historias increíbles:
- El fin de la eternidad, de Isaac Asimov
- Por el tiempo, de Robert Silverberg
- Estación Hawksbill, de Robert Silverberg
¡Buen día a todos!
Malavida on the road
- 19 marzo //
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Como ya os adelantaba hace unas semanas, ha comenzado nuestro periplo por once localidades zaragozanas donde llevaremos la exposición del Tebeo aragonés e impartiremos talleres de cómic para niños.
El sábado, Bernal y yo acudimos a Mallén a impartir el primer taller. En poquito rato, los chavales aprendieron a dibujar caras, expresiones y cuerpos en movimiento. Terminamos dibujando un cómic en cuatro viñetas. Les propusimos crear una historieta simple con un par de personajes. Enseguida nos dimos cuenta de que eran muy futboleros. Demasiado para mí. -¡Ronaldiñooo! -gritaba uno. -¡Noooooo, Ronaldoooo! -decía otro. Menos mal que Bernal, aparte de meterse a los críos en el bolsillo, sabe de fútbol porque a mí me sacas del Beckham y del dentón de las natillas y me pierdo. -¡Baptistaaa! -proponía otro. Virgensanta, quién será ése. -¡Bisbaaaal! -decían las niñas.
No somos tan buenos historietistas para mezclar en cuatro viñetas a Ronaldo, a Bisbal y a Paulina Rubio, como pedían otros, los más listos. Al final el protagonista terminó siendo Ronaldo que entraba muy delgado a una pizzería y salía tremendamente gordo. -No haberse ido al Milán -dijo uno de los niños. Ahí es nada.
Se nos pasaron las dos horas volando y cuando terminamos, los críos nos preguntaron que cuándo volveríamos. Esperamos regresar el año que viene, eso sí, con la lista de futbolistas bien aprendida. De recuerdo nos dieron una taza de plástico para guardar lápices que la bibliotecaria de Mallén había customizado para la ocasión.
Cuando regresamos a Zaragoza, el apuesto (al loro, chicas) Dionisio me guardaba una sorpresa encontrada en un rastro de yonquis: la figura de un trasnochado visitador médico convertido en el apolillado Don Chechu por la magia del tipex y el rotulador. ¿A que mola?

¡Buen día a todos!
La chica que se quemaba los brazos
- 16 marzo //
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Anoche esperaba el autobús, con alguna cerveza de más y poca comida en el estómago. Era tarde y la mitad de los autobuses iban directos a cocheras. En la parada sólo había un par de personas. Fue entonces cuando apareció Lorenso, algo borracho y drogado, aunque menos de lo que quería aparentar. Le pegó una patada a la marquesina para sobresalto de los que esperabamos dentro y se apoyó indolentemente en un extremo. A mi lado. Yo puse los ojos en blanco e intenté mimetizarme con la marquesina. Dicen que si te concentras mucho en una cosa la puedes conseguir. Es mentira.
-¿A que no sabes qué estoy escuchando en el ipoz? -dijo tendiéndome los auriculares.
Ya tardaba. Y que siempre tenga que tocarme a mí… Me los puse. Los Ramones.
-Si no estuviera casado -le agradó que hubiera acertado- no sabes lo que te haría…
-Pues si yo fuera tu mujer y te viese llegar así a casa, te metía dos hostias – le dije mientras miraba implorante el final de la calle por si aparecía un taxi.
-Es que la Machús es navarra y las navarras son muy liberales -respondió – Pero bueno, que ahora está con sus padres. Yo soy extremeño.
Pasó otro autobús sin parar. Mecagoensusmuertosacaballo. Lorenso, el muy cabrón, se rió.
Me contó que se llamaba Lorenso, que había salido de fiesta, pero poco porque tenía que madrugar. Cuando habló de currar me mostró las manos callosas. Me explicó que iba drogado y por eso no podría saber de qué color tenía los ojos y que la Machus era muy buena tía.
-¿Por qué llevas una chapa de un smiley? – me preguntó. Cualquiera se ponía a hablarle de Watchmen.
-Es un smiley muerto – le dije por decir – ¿No ves la sangre?
-Anda sí. Mira a ver si sabes qué es esto -se animó remangándose el chaquetón y enseñando un brazo lleno de quemaduras de cigarro.
Me acordé de Eva, una vieja amiga que soñaba con ser escritora y se quemaba los brazos para sentir dolor. Eva creía que si no sabía lo que era el dolor, si no conseguía expresarlo, si no tenía una vida desgraciada, sería una escritora mediocre, porque los genios viven atormentados y ella no era más que una niña bien con una vida cómoda. Para ella no existía el talento innato sino el derivado de la tortura y el desgarro. Un día, sus desgarraduras y ella desaparecieron. Tal vez la encuentre un día en la contraportada de algún libro.
Cuando llegó mi autobús, me subí y Lorenso desde fuera, aún remangado, me dijo adiós con la mano. Le devolví el saludo. Suerte, Eva. Suerte, Lorenso.
¡Buen día a todos!
El trabajo de Gwen
- 14 marzo //
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No contenta con acecharme en los pasillos de la sección de perfumería del supermercado, Gwen extiende su vil garra sobre el sector textil. Sólo alguien tan perverso como ella podría ponerle a un minúsculo vestido de la talla 34, una etiqueta de mi talla, euh, digamos que algo superior. Pero poco. Y sólo alguien con nula capacidad espacial y tan optimista como yo pensaría que cabe dentro.
Una vida plagada de privaciones y apio ha pasado por delante de mis ojos mientras contemplaba mi reflejo michelinesco en el espejo. En fin, qué disgusto.
¡Buen día a todos!
Hulka: petardas a gogó
- 12 marzo //
- Publicado en Perdiendo el tiempo, Superhéroes para dummies //
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El sábado andaba de mudanza, cargando y descargando cajas, sudando como una condenada y me acordaba de Hulka. Anda que no me hubiera venido bien un poquito de superfuerza. Arrastrando un futón, cavilaba sobre si la superfuerza va unida con la supertontería que tiene Hulka encima. Igual sí. Y es que Dan Slott está desarrollando una Hulka con poquita sesera, superficial, veleidosa y algo lerda. Una pedorra en toda regla.
Me entretengo mucho con los tomos de Hulka, pero la protagonista es inaguantable. Que sí, que lo de que sea abogada tampoco ayuda. Por estos motivos, prefiero que la dibuje Bobillo, que le da un aspecto de ogresa apamplada que le pega más.
En este segudo tomo, Hulka es designada magistrada del tribunal viviente (jueces, jurados y abogados del universo). Pero las cosas no siempre se resuelven a golpe de martillo, y termina a tortas con Slatterus, el campeon del universo y poseedor de la gema del infinito, gracias a la cual arrea unas hostias como panes.
Por si no teníamos bastante con la pedorrez de Hulka, en la siguiente historia aparece otra petarda más. La flacucha Mary-Titania inspira ternura al principio. Mary es una chica esmirriada, pobretona, poco espabilada, desafortunada, dale que dale al rasca y gana sin ganar una mierda, marginada por todos, muy envidiosa, que sueña con ser una superheroína. Cuando el Doctor Muerte convierte a Mary en Titania, una tía superfuerte vestida (o algo así) de cuero, con las tetas más grandes que su cabeza y unos muslos de infarto, aflora ese resentimiento y se dedica a hacer el mal. Quizá los demás nos cortásemos a la hora de hacer el mal, pero una patada en los huevos a quienes nos han hecho o hacen la vida imposible igual se nos escapaba.
Como no pueden coexistir dos supertías, superfuertes, supertetonas y tan pedorras en un mismo universo, Hulka y Titania se convierten en enemigas acérrimas. Y es que Titania, lejos de estar satisfecha con lo que tiene, quiere más. Lo quiere todo. O mejor dicho, quiere ser la que más.
En fin, que como no hay nada que me resulte más repugnante que la envidia y las personas envidiosas, casi aplaudí al final del tomo.
¡Buen día sin envidias a todos!
La escarcha sobre los hombros
- 9 marzo //
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Llevo unos días soñando con ovejas. No con simpáticas ovejitas de las que cuentas para dormirte, sino de las petardas a las que hay que perseguir con una vara. Con lo que cansa.
La culpa es de Moratha , que hace unos meses me ofreció colaborar con él en la adaptación al cómic de la novela La escarcha sobre los hombros (Ed. Zócalo/Onagro), de Lorenzo Mediano, un bestseller aragonés. Como Lorenzo lea lo de bestseller, igual me encorre, pero lo cierto es que tengo la octava edición del libro, y a saber por cual irán ahora.
La escarcha sobre los hombros cuenta una historia de amor en un pueblo altoaragonés en los años treinta. Retrata fielmente la dureza del tradicional sistema de casas(*), la preminencia del derecho de propiedad sobre bienes y personas, el férreo sometimiento al marco social impuesto y la hosca naturaleza de los montañeses. Es un relato denso, a ratos algo amargo, contado en primera persona por un maestro rural, testigo de los trágicos sucesos ocurridos en Biescas de Obago.
La lectura de la novela no deja indiferente a pesar de ser una historia de amor, como hay cientos. El autor presenta una sociedad rural aragonesa, autárquica y brutal, no tan lejana en el tiempo como nos gustaría, en la que el libre albedrío, la justicia o la igualdad son impensables y las personas valen poco o nada más allá de su casa de nacimiento.
Como decía al principio, Moratha me ofreció colaborar en la adaptación del guión y acepté encantada. Me ha llevado más tiempo del hubiera querido y del que le hubiese gustado a Moratha, que estaba deseando empezar con el dibujo y me metía prisa día sí y día también. Esta semana, comentando la adaptación, me di cuenta de cómo visualizaba Moratha cada escena, y creo que con ese talentazo que gasta dibujando, va a quedar un cómic genial.
Por mi parte, con el trabajo terminado, espero dejar de soñar con las dichosas ovejas… Hoy me ha tocado pastorear un rebaño ¡en la isla de Perdidos! Y qué mal se me da, coño. Otra profesión que tacho de la lista.
¡Buen día a todos!
(*)Las personas en el Alto Aragón era conocidas, no por el apellido, sino por el nombre de la casa a la que pertenecían. En las casas vivían los amos, los familiares, los criados, etc. La casa la heredaba el primogénito o primogénita, en orden a preservar la integridad del patrimonio, aunque casi siempre pasaba al primogénito varón. El resto de hermanos tenían que buscarse el sustento fuera de la casa, o bien convertirse en tiones y trabajar para la casa sin derecho a casarse ni tener familia. Este sistema (evolucionado) aún pervive en algunos núcleos de comarcas pirenaicas.
Malavida, gentes importantes y birra gratis
- 6 marzo //
- Publicado en Asociación Malavida //
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Malavida ha sido nominado al premio al Mejor fanzine de 2006 en el Salón de Cómic de Barcelona. ¡Birras gratis! Los de Ficomic no saben lo que han hecho…
El resto de fanzines nominados y con los que esperamos pasarlo en grande son Barsowia, Monja Jamón, Fanzine Enfermo y Puñetas desde el Atlántico.
Puede que no seamos los mejores pero somos la mar de majos ¡hasta sobrios! Así que, aunque no me gusta el proselitismo: ¡A ver esa gente que lee nuestro fanzine por la cara y lo manga de los bares escondido en el jersey, manifestaos en las votaciones populares, que aún tenéis hasta el 13 de Marzo! Que sí, panda de chorizos, que ya sabemos que se lo lleváis a vuestra abuela.
Lo dicho, nominados, y yo con estos pelos.
¡Buen día a todos!


