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enero, 2008
La Perdida
- 24 enero //
- Publicado en Cómics, Perdiendo el tiempo //
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270 páginas y 22 eurazos. Vaya por delante que tenía muchas ganas de echarle mano a este cómic de Jessica Abel, una autora cuyo estilo me resulta muy atractivo. Pero ay, ha sido abrir la primera página y cogerle una manía tremenda a la protagonista, la tal Carla. Veinte páginas después no había mejorado la cosa. Muchos hablan de la ingenuidad que desprende la protagonista, pero lo que desprende más bien esta muchacha es una enorme petardez. Se supone que las doscientas setenta páginas del cómic narran el viaje iniciático de la protagonista en busca de sus raíces y su consiguiente evolución personal. Y ojo, que no lo digo yo, que lo dicen los entendidos. En fin, que mucho viaje iniciático y mucha leche, pero hasta ahora sólo he encontrado a una perroflauta gorrona con muchos pajaricos en la cabeza que va a pasar una larga temporada a Méjico a casa de su ex, un tipo profundamente pijo que está por aquellas tierras a verlas venir. Parece ser que, durante el desarrollo de la trama, la ingenuidad y el bucolismo desembocarán en un emocionante y durísimo thriller de quitar el hipo. Pues a ver si es verdad, porque temo que esta perdida se me pierda más todavía y se convierta en mi particular Silmarillion en viñetas.
¡Buen día a todos!
Pitufos cincuentones
- 15 enero //
- Publicado en Se me va... //
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Lo hemos escuchado y leído durante todo el día. Los pitufos cumplen cincuenta años con más ganas de dar guerra que de prejubilarse. Entrecomics se hace eco de la noticia (y de qué no) aquí
Cuando era pequeña, los domingos de camino al parque, mis padres solían comprarnos a mi hermano y a mí un par de pitufos. A veces éramos infieles a los pitufos y preferíamos algún otro moñaco de goma, que enseguida arrinconábamos arrepentidos de no haber elegido un pitufo. Otras veces queríamos el mismo y nos enzarzábamos en ridículas peleas que terminaban con el pitufo sin brazo, sin espada o sin laúd. Algún tiempo después, las acostumbradas compras de pitufos se espaciaron, las caras se volvieron más largas y las miradas más graves y finalmente los pitufos semanales se acabaron. Mis padres, al igual que mucha gente, vivieron la crisis económica de los ochenta bajo la sombra del paro haciendo malabarismos monetarios y mirando la peseta con lupa. Nosotros, mi hermano y yo, la vivimos sin pitufos y sin pitufarnos de nada. Los pitufos de goma de mi hermano corrieron una suerte terrible, acribillados a perdigonazos por el preadolescente rubicundo, belicoso y con granos que sería años más tarde. Los míos, los viejos y los nuevos que sigo coleccionando, están ahí debajo.

¡Buen día a todos!
Los escritos póstumos, prodigiosos y paranormales
- 14 enero //
- Publicado en Cómics, Perdiendo el tiempo //
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Dimitri Sikorski, un compositor talentoso, sabe bien de lo que habla. También las abuelas cuando repiten que hay que llevar siempre bragas limpias por lo que pudiera pasar. Nunca se sabe en manos de quién pueden caer unos bocetos vergonzantes, unos escritos adolescentes plagaditos de vampiros (¡yum yum!) moñas o unas bragas con bolisas.
José Carlos Fernandes se sale en el último tomo de La Peor Banda del Mundo (Los Archivos de lo Prodigioso y Paranormal) que, más irónico y disparatado que otras entregas y dominado por su habitual e inaudito léxico y los inagotables juegos de palabras, se ha ganado a pulso el título de prodigioso y paranormal. Todo esto por ocho euros del ala; dos más que antes y las páginas de siempre. Devir, la editorial de las esquinas blandengues, ha previsto que nos van a subir a todos el ipc o la propina. ¡Bravo!
¡Buen día a todos!
Traca final
- 8 enero //
- Publicado en Se me va... //
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Llevo quince días zampando polvorones a dos carrillos, leyendo cuanto ha caído en mis manos y dibujando más bien poco. He pasado este tiempo viajando por el espacio, desde Manipool hasta el Tívoli de la Luna, entre borrachos brillantes, huesos aventureros, conejitos suicidas, compromisos, escaqueos, viejos amigos y nuevos y prometedores afectos. Haciendo el vago, vaya. Así me luce el pelo hoy, que ando ojerosa, con la ropa reventona y la cabeza llena de pajarracos. Qué bien se está sin pegar ni golpe, amigos.
¡Buen día a todos y cantidad de parabienes de mi nuevo gato inquietante (el mejor de los regalos, sin duda)!
