Buscando a Curro…
He pasado los últimos meses atrapada entre montañas de papeles, documentación en más idiomas de los que me gustaría, muchos cafés y demasiados donus. He soñado con las paradisíacas playas de Antigua y Barbuda, las glamourosas Bahamas o la pacífica Tobago; he descubierto, al ritmo de irónicos calypsos trinitenses, los tesoros submarinos de Belice, los versos del nobel santaluciano Dereck Walcott, el colorido carnaval de San Cristóbal, la salvaje naturaleza de Dominica y las leyendas de los bosque guyaneses. Todo esto, claro está, sin moverme de mi silla, con los dientes largos y las nalgas en cuarto creciente.
¡Buen día a todos!
Sudor fatal II
Ayer dejamos a la diseñadora modernilla y musa pop al borde de la histeria, sudando como un pollo y a punto de entrar a una reunión que podría cambiar el rumbo de su vida (o más bien no, pero de la otra forma suena más importante y decisivo).
En fin, que seguiremos intentándolo. Y haced caso a las etiquetas de los botes, que salvo las de los champús que no valen para una mierda, no las ponen por poner.
¡Buen día a todos!
Sudor fatal
Cuánto me gustan los títulos ominosos de las historietas de la EC. Y es que, amigos lectores, las diseñadoras modernillas y musas pop (como nos llama XCar) también mendigamos con mejor o peor fortuna. Y sudamos cosa mala. Ahí va un ejemplo.
Mañana el desenlace de esta trágica historia de hedor, nervios y perricas.
¡Buen día a todos!
Mientras el culo cante, ni cura, ni médico, ni practicante
¿Hay un representante más digno para el Big Culo Day que éste?

La palabra “culo” vale para todo: para situar geográficamente (estamos en el culo del mundo), para mandar al jefe de una vez por todas (¡a tomar por culo!); para expresar opiniones la mar de constructivas (lo ha hecho como el culo), para referir molestias (¡me estás dando por el culo!), para morirse de risa (¡me parto el culo!), para hincharse hasta reventar (nos pusimos hasta el culo). Sirve hasta para ser rematadamente feo (¡menudo culo de tío!). La sabiduría popular también está llena de culos. Como muestra, unos cuantos:
Como come el mulo, caga el culo.
Culo veo, culo quiero.
Dábale el judio pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
El papel y la mujer, hasta el culo te han de ver.
Al niño y al mulo, en el culo.
Amar sin ser amado, es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Bollo crudo, engorda el culo.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
El que quiera peces, que se moje el culo.
En tu casa, hasta el culo descansa.
Está visto y comprobao, que al que le dan por el culo esta gordo y colorao.
Gran constipado, culo apretado.
La española como el tordo, patas flacas y culo gordo.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
La voz del culo, no tiene remedio ni disimulo.
Mientras el culo cante, ni cura, ni médico, ni practicante.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Quien no limpia el arado cuando ara, no se limpia el culo cuando caga.
Tetas, culo y pezuña, Cataluña.
Me gustaría actualizar más a menudo, pero ¡voy de culo!
¡Buen Día del Culo a todos!
¡Extra extra! ¡Los alienígenas invaden Zaragoza!
Las ancianas de Zaragoza, aparte de santiguarse un par de veces al salir de casa y ser de natural huraño, siempre llevan el bolsico apretado contra el pecho como si les fuera la vida en ello. Hay viejas de presa aferradas a sus bolsos en el autobús, en el mercado, en la consulta del médico… y hasta en la invasión alienígena que viví la noche del domingo, cortesía de un paté que olía raro pero no sabía tan mal. Al final, eso sí, ganamos. Y a Doña Paca, medio transformada en alien, no lograron quitarle el bolso.
¡Buen día a todos!
La Perdida
270 páginas y 22 eurazos. Vaya por delante que tenía muchas ganas de echarle mano a este cómic de Jessica Abel, una autora cuyo estilo me resulta muy atractivo. Pero ay, ha sido abrir la primera página y cogerle una manía tremenda a la protagonista, la tal Carla. Veinte páginas después no había mejorado la cosa. Muchos hablan de la ingenuidad que desprende la protagonista, pero lo que desprende más bien esta muchacha es una enorme petardez. Se supone que las doscientas setenta páginas del cómic narran el viaje iniciático de la protagonista en busca de sus raíces y su consiguiente evolución personal. Y ojo, que no lo digo yo, que lo dicen los entendidos. En fin, que mucho viaje iniciático y mucha leche, pero hasta ahora sólo he encontrado a una perroflauta gorrona con muchos pajaricos en la cabeza que va a pasar una larga temporada a Méjico a casa de su ex, un tipo profundamente pijo que está por aquellas tierras a verlas venir. Parece ser que, durante el desarrollo de la trama, la ingenuidad y el bucolismo desembocarán en un emocionante y durísimo thriller de quitar el hipo. Pues a ver si es verdad, porque temo que esta perdida se me pierda más todavía y se convierta en mi particular Silmarillion en viñetas.
¡Buen día a todos!
Pitufos cincuentones
Lo hemos escuchado y leído durante todo el día. Los pitufos cumplen cincuenta años con más ganas de dar guerra que de prejubilarse. Entrecomics se hace eco de la noticia (y de qué no) aquí
Cuando era pequeña, los domingos de camino al parque, mis padres solían comprarnos a mi hermano y a mí un par de pitufos. A veces éramos infieles a los pitufos y preferíamos algún otro moñaco de goma, que enseguida arrinconábamos arrepentidos de no haber elegido un pitufo. Otras veces queríamos el mismo y nos enzarzábamos en ridículas peleas que terminaban con el pitufo sin brazo, sin espada o sin laúd. Algún tiempo después, las acostumbradas compras de pitufos se espaciaron, las caras se volvieron más largas y las miradas más graves y finalmente los pitufos semanales se acabaron. Mis padres, al igual que mucha gente, vivieron la crisis económica de los ochenta bajo la sombra del paro haciendo malabarismos monetarios y mirando la peseta con lupa. Nosotros, mi hermano y yo, la vivimos sin pitufos y sin pitufarnos de nada. Los pitufos de goma de mi hermano corrieron una suerte terrible, acribillados a perdigonazos por el preadolescente rubicundo, belicoso y con granos que sería años más tarde. Los míos, los viejos y los nuevos que sigo coleccionando, están ahí debajo.

¡Buen día a todos!
Los escritos póstumos, prodigiosos y paranormales
Dimitri Sikorski, un compositor talentoso, sabe bien de lo que habla. También las abuelas cuando repiten que hay que llevar siempre bragas limpias por lo que pudiera pasar. Nunca se sabe en manos de quién pueden caer unos bocetos vergonzantes, unos escritos adolescentes plagaditos de vampiros (¡yum yum!) moñas o unas bragas con bolisas.
José Carlos Fernandes se sale en el último tomo de La Peor Banda del Mundo (Los Archivos de lo Prodigioso y Paranormal) que, más irónico y disparatado que otras entregas y dominado por su habitual e inaudito léxico y los inagotables juegos de palabras, se ha ganado a pulso el título de prodigioso y paranormal. Todo esto por ocho euros del ala; dos más que antes y las páginas de siempre. Devir, la editorial de las esquinas blandengues, ha previsto que nos van a subir a todos el ipc o la propina. ¡Bravo!
¡Buen día a todos!
Traca final

Llevo quince días zampando polvorones a dos carrillos, leyendo cuanto ha caído en mis manos y dibujando más bien poco. He pasado este tiempo viajando por el espacio, desde Manipool hasta el Tívoli de la Luna, entre borrachos brillantes, huesos aventureros, conejitos suicidas, compromisos, escaqueos, viejos amigos y nuevos y prometedores afectos. Haciendo el vago, vaya. Así me luce el pelo hoy, que ando ojerosa, con la ropa reventona y la cabeza llena de pajarracos. Qué bien se está sin pegar ni golpe, amigos.
¡Buen día a todos y cantidad de parabienes de mi nuevo gato inquietante (el mejor de los regalos, sin duda)!
¿A qué esperas?

Que sí, que empieza hoy. Y yo con estos pelos (definitivamente dejar unas tijeras a mi alcance no es buena idea), mirando el reloj como una posesa y deseando embutirme (no hay otra palabra, ya es navidad en el súper) en la camiseta de Malavida y veros a todos, conocidos y por conocer, este fin de semana.
¡Nos vemos!




